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| Idioma griego | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Por Guillermo | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
La lengua griega (Ελληνική γλώσσα) tal y como la conocemos hoy en día, tiene su origen en la época clásica, aunque ha sufrido fuertes transformaciones. En la actualidad su variante moderna (demotikí -popular-) es el idioma oficial de Grecia y de Chipre. También existen en la actualidad minorías de lengua griega presentes desde hace más de 2000 años en el sur de Albania y el sur de Italia (Grecia Salentina) ubicada en el sur de la Puglia donde se habla el salentino, y en Bovesia y Reggio Calabria en el sur de Calabria donde se habla la lengua greka. Constituyen esta familia lingüística del indoeuropeo como lenguas hermanas originarias del indoeuropeo: el sánscrito, el persa, el pali, el armenio, el albanés, el griego, el latín, el celta, el etrusco, el germano, el baltoeslavo, el extinto tocario etc. y todos los actuales idiomas indoeuropeos (castellano, francés, inglés, ruso, hindi, portugués, italiano - entre otros, por citar sólo los con mayor número de hablantes y difusión mundial). De las estepas de Asia a Grecia Las fechas son discutidas, pero en todo caso es claro que hacia el 3500 adC estos pueblos, infiltrados ya antes sin duda en Europa, destruyeron la llamada «cultura antigua europea», bien conocida en los Balcanes por sus representaciones líticas de dioses fálicos y animales, sus utensilios de cobre, sus aldeas, su preescritura. Los indoeuropeos dejaron como huellas de su paso sus kurganes o túmulos sepulcrales que contienen esqueletos sobre una capa de ocre y al lado de caballos sacrificados; sus lugares fortificados (el de Vucedol al N. de Yugoslavia, de hacia el año 3000 a.C, por ejemplo); otras huellas más. Desde el cuarto milenio tenían una cultura del bronce y carros tirados por caballos, que eran instrumentos de transporte y de guerra. Hay que pensar que el dialecto indoeuropeo del que luego surgió el griego, entre otras lenguas, es decir, el que también es llamado Indoeuropeo III, se habló al N. del Mar Negro y al S. de los Cárpatos en torno al año 3000 adC. No son los más antiguos indoeuropeos. Es el grupo de pueblos que, por esas fechas, arrastraba a los futuros pueblos traco-frigio y armenio; y que también penetró hacia el Sur, sin duda bordeando el Mar Caspio por la llanura de Gorgan, dando origen al indo-iranio, testimoniado ya en Babilonia, en Anatolia (Mitanni) y en Palestina y Siria hacia la mitad del segundo milenio, ni más ni menos que el griego en Grecia. La expansión hacia Europa desde los Balcanes fue más reciente. Dentro de todo este conjunto de lenguas, el griego y el indo-iranio están muy emparentados, pero también coinciden en rasgos comunes con el tocario y las lenguas de Europa. Pues bien, conocemos en Anatolia lenguas mucho más arcaicas, que se separaron sin duda en fecha algo anterior: las llamadas «tablillas capadocias», de Kultepe y otros lugares, las más antiguas de hacia el 2000 adC, testimonian la existencia de estas otras lenguas, que luego se llamaron hetita, luvita, etc., desde fines del III milenio. Es el Indoeuropeo II, previo al III, del que descienden las lenguas indoeuropeas de Europa, el Irán y la India, también el tocario. Pues bien, dentro de este grupo III, lenguas europeas como el eslavo, el germánico, el latín y el celta pertenecen al que llamamos ?? ????: son más recientes que el griego, traco-frigio, armenio e indo-iranio, que vienen del IE II??. Sus «lenguas comunes» pueden fecharse, lo más pronto, hacia el año 1000 adC; lo cual no impide que haya habido antes indoeuropeos en Europa, procedentes de las anteriores oleadas. Concretamente, los que dejaron su huella en la hidronimia europea estudiada por H. Krahe y otros (tampoco tan antigua, maneja ya la oposición de masc. y fem.); y, quizá, los «pelasgos», de los que se ha propuesto hallar huellas en la toponimia prehelénica de Grecia y en préstamos en el griego. El hecho es que la mayor parte de los investigadores coinciden en que el griego ingresó en Grecia desde el N. en torno al año 2000; se piensa que uno de sus dialectos, el dorio, penetró más tarde, en torno al año 1200. En realidad, que la invasión fue de N. a S. en el Irán, India, Anatolia, Grecia, Italia y España, es un hecho seguro; y todo indica que, de otra parte, Europa sufrió invasiones de E. a O. y Asia de O. a E. (la de los tocarios). Así pues, los indoeuropeos partieron de un lugar intermedio, las llanuras del Asia central. Los testimonios lingüísticos, arqueológicos e históricos coinciden. Es lo mismo que sucedió en otras invasiones de nómadas asiáticos, de los hunos a los turcos y los mongoles y los demás. Entre la hipótesis que postula las llanuras del N. del Mar Negro y la que propone las del E. de los Urales se tiende hoy, pues, a aceptar la última. El N. del Mar Negro, donde hay tantas huellas de los indoeuropeos antes de los Balcanes, fue simplemente una etapa intermedia o un lugar de paso. De allí procedería, concretamente, la horda que, separada ya de la parte de la misma que llevó hacia el E. y luego hacia el S. el indo-iranio, trajo a Europa a griegos, traco-frigios y armenios.
Jónico-ático. Grupo dialectal formado por: Historia de la lengua griega Las lenguas o dialectos griegos constituyen juntos la subfamilia helénica de la familia indoeuropea. Con un registro escrito de unos 3400 años, el griego, es la lengua (propiamente grupo de lenguas) cuyo desarrollo histórico puede seguirse durante un mayor período, rivalizando globalmente tan solo con los escritos en lenguas chinas y egipcias. La lengua griega, al igual que las lenguas del grupo indoario y armenio, deriva lingüísticamente de los dialectos hablados por una horda indoeuropea que se desplazó a mediados del IV milenio adC. desde las estepas del norte del Mar Negro (o Ponto Euxino) al valle bajo del río Danubio. Desde esta región los hablantes de protohelénico se desplazaron en dirección sur, hacia la Península Balcánica, llegando hasta el Épiro y la Macedonia, donde se configuraron dos ramas dialectales diferenciadas: El griego oriental, más innovador y cuyos hablantes se desplazaron hacia el Sur durante la primera mitad del segundo milenio antes de Cristo, dando lugar a los dialectos jónico y aqueo, y el griego occidental, más conservador y del que se derivaron los dialectos dórico y eólico. Como acaba de exponerse, durante el curso del segundo milenio a.C. cuando llegó a la península griega, y algunas islas del Egeo la primera ola de hablantes de dialectos griegos. Homero llama estos primeros griegos achaioi (a?a???, aqueos), que son citados en las fuentes hititas como ahhiyawa. El habla de estos aqueos es parece ser la base de lo que más tarde constituyó la base de los dialectos jónico-áticos. Se conoce muy poco sobre los pelasgos, habitantes pre-griegos de la península griega, que fueron, o bien desplazados, o bien absorbidos por hablantes griegos. Los grupos consonánticos -nth- y -ss- que proliferan en la toponimia de Grecia: Knossos, Korinthos, Zakinthos, y en los nombres de plantas: akantha ('arbusto espinoso'), kyparissos ('ciprés'), etc. son de origen pelásgico (una lengua de la que no se sabe si era o no indoeuropea). Tampoco sabemos mucho sobre los minoicos de Creta, que nos dejaron numerosas inscripciones en Lineal A y hablaban una lengua no indoeuropea la cual sin embargo con toda probabilidad debe haber dejado -en cuanto substrato- importantes huellas en el griego dado el grado de importancia cultural y socioeconómica a la cual llegaron las civilizaciones minóica y la cicládica en la cuenca del Mar Egeo. Estos aqueos, muy influidos culturalmente por la civilización minóica (tal como se observa en su arte) dieron lugar a la importante civilización micénica durante la edad de Bronce, que abarca desde el 1500 adC al 1100 adC. Del griego de estas gentes tenemos las inscripciones en escritura Lineal B, derivada de la escritura lineal A minóica. La lengua de estas inscripciones en bustrófedon es claramente una forma de griego, bastante uniforme a lo largo de todo su dominio, que se conoce como griego micénico. En el siglo XI adC, la civilización micénica llega a su fin a causa de las invasiones de otro grupo griego, hablantes de dialectos dóricos, que ocuparon el Peloponeso y Grecia Oriental. A esta época le sigue una importante redistribución de pueblos griegos, y el lineal B deja de usarse, entrándose en un época oscura de la que se carece de testimonios escritos directos. Entre los siglos IX y VIII adC, se escribieron los poemas homéricos, basados en una tradición oral anterior que se remontaría a la época micénica. Estos poemas fueron escritos en una mezcla de dialectos eolios y dialectos jónicos y en un alfabeto basado en un modelo fenicio, en el que se reutilizaron ciertos símbolos alfabéticos correspondientes a laringales inexistentes en griego como símbolos para escribir las vocales (en una lengua semítica las vocales no resultan tan necesarias para la comprensión de lo escrito y eso explica en parte porqué los alfabetos semíticos suelen carecer de ellas). Este alfabeto griego sería adoptado por los diversos pueblos griegos y en una de sus versiones fue adaptado por los etruscos y de ellos pasó a los latinos, convirtiéndose en el sistema de escritura más universal. El dialecto ático de Atenas con una fuerte influencia jónica (llamado también jónico-ático) es la base del griego clásico, la lengua de un período de creatividad literaria sin parangón, que constituyó importante fuente de la tradición cultural occidental, y que comprende a autores como: Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Safo, Anacreonte, Píndaro, Menandro, Platón, Aristóteles, Demóstenes, Herodoto, Tucídides y Jenofonte. Hacia los primeros años de nuestra era, este griego clásico había sufrido ciertos cambios fonéticos y además había tomado formas de otros dialectos, y habían ido eliminándose algunas peculiaridades que distinguían el área dialectal de Atenas, dando lugar a una forma de griego conocida como hê koinê dialektos (lengua común) o griego helenístico utilizado por los autores de Alejandría (quienes utilizaban el dialecto llamado alexandriné koiné) y Bizancio, que llegó junto con el latín, a ser lengua oficial del Imperio Romano ( en el área oriental del Imperio Romano se utilizaba como lengua general la koiné griega, y esto se reforzó al dividirse el Imperio Romano en el 395, de modo que el Imperio Romano de Oriente era un estado preeminentemente grecófono). Durante el período bizantino se registran ciertos cambios fonéticos que harán evolucionar este griego helenístico hacia lo que se conoce como griego bizantino el principal dialecto del llamado griego medieval, la lengua popular de Bizancio, que es la base del moderno griego.
El dialecto resultante se llamó lengua común o koinè glôssa [????? ???ssa]. En ella escribieron, entre otros, el filósofo Aristóteles, el historiador Polibio y el moralista Plutarco. Asimismo, este dialecto constituye el fondo del griego bíblico, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. La koinè también se difundió en gran parte de las costas occidentales del Mar Mediterráneo hoy correspondientes a los estados de Italia, Francia y España, de modo que se hablaba o era muy conocida durante el helenismo -por ejemplo- en Neapolis, Tarantos, Siracusa, Panormos, Síbaris, Brindisi, Akragas, Crotona, Region, Nikaia, Monoikos, Antipolis, Massalia, Narbona, Sagunto y Emporion así como en la Cirenáica (actualmente noreste del moderno estado llamado Libia). Durante el período bizantino la lengua griega perdió su antiguo carácter, por la evolución de sus formas y por la mezcla de elementos extraños, dando origen al griego moderno. De este modo al resurgir el estado griego en el siglo XIX se planteó un dilema, o "depurar" el idioma volviendo al clásico (al llamado Kazarévusa) o mantener el ya usual "neoheleno" o "demótiko" (popular), ha prevalecido la segunda de las opciones aunque en la literatura suele usarse el kazarévusa. Actuales dialectos Como el "grecánico", el "grico" se suele escribir con caracteres latinos. El alfabeto utilizado por el griego moderno es prácticamente el mismo del griego clásico, sólo se ha modificado el sonido de algunas letras:
En cambio quedaron obsoletas algunas letras dialectales o arcaicas usadas hacia los siglos VII y siglo VI adC tales como la doble gamma o digamma (valor fonético aproximado: [W]), la qoppa ([q]), la sampi ([ts]) y la san ([s]). También cayó en desuso una forma de escribir la letra sigma usada en el koiné alejandrino y en el griego bizantino cuyo grafema era una c, letra que ha quedado como legado en el alfabeto cirílico con el valor fonético de [s]. |
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| Publicado el 25/10/2006. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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